Un buen apetito en los niños es clave para un crecimiento físico óptimo (huesos, músculos, órganos), un desarrollo cerebral más funcional, un sistema inmunológico fuerte que previene enfermedades, mejor rendimiento escolar y concentración, energía para actividades diarias y un mejor estado de ánimo, sentando las bases para hábitos saludables y una vida adulta con menor riesgo de obesidad, diabetes y problemas cardíacos.
Se sugiere consumir alimentos que eviten la tendencia al sobrepeso.
Las Vitaminas del grupo B (especialmente B1 y B12) y el Zinc aporta la mejora del apetito, junto con el ácido clorhídrico y los Omega 3, que apoyan la digestión y absorción de nutrientes.
El Hierro puede mejorar el apetito en personas con deficiencia (anemia). El hierro ayuda a regular funciones corporales que incluyen el apetito. Estudios en niños mostraron que el hierro aumentaba la ingesta y el apetito, aunque la grelina es la hormona principal que «pide» comida, el hierro es crucial para su correcto funcionamiento y regulación.
Se puede consumir hierro desde el nacimiento, especialmente en niñas y/o mujeres, siendo crucial la alimentación rica en hierro (carnes, legumbres, cereales fortificados).
Los bebés amamantados pueden necesitar gotas a partir de los 4-6 meses si no comen alimentos fortificados o carne; los niños pequeños (1-3 años) necesitan 7mg/día, y las necesidades aumentan en la adolescencia.
Consumir hierro en exceso puede causar desde malestar estomacal (náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal) hasta problemas graves como daños hepáticos, cardíacos y pancreáticos, diabetes, artritis, impotencia y, en casos agudos de sobredosis, convulsiones, coma e incluso la muerte; la sobrecarga crónica es conocida como hemocromatosis, que daña órganos por el depósito de hierro.
Las principales fuentes de hierro son las carnes rojas, vísceras (hígado), mariscos (ostras, almejas), aves, legumbres (lentejas, frijoles), vegetales de hoja verde oscuro (espinacas), cereales fortificados, frutos secos (nueces, pasas) y huevos, que aportan hierro hemo (mejor absorbido) y no hemo (vegetal). Combinarlos con vitamina C (cítricos, pimientos) mejora la absorción del hierro vegetal.
Fuentes de Hierro Hemo (Origen Animal – Mejor Absorción)
Carnes magras: Res, cerdo, cordero, aves.
Vísceras: Hígado (ternera, pollo).
Mariscos: Ostras, almejas, mejillones, sardinas, atún, salmón.
Huevos: Especialmente la yema.
Fuentes de Hierro No Hemo (Origen Vegetal)
Legumbres: Lentejas, frijoles (blancos, rojos), garbanzos, guisantes, tofu, soja.
Vegetales: Espinacas, acelgas, brócoli, col rizada (kale).
Frutos secos y semillas: Nueces, anacardos, pistachos, semillas de sésamo/lino (no mencionadas, pero conocidas).
Frutas deshidratadas: Pasas, ciruelas pasas, albaricoques (orejones).
Cereales y granos: Panes, cereales de desayuno, pasta fortificados con hierro, granos integrales.
Consejos para Mejorar la Absorción
Consume alimentos ricos en Vitamina C (naranja, kiwi, pimiento, brócoli) junto con las fuentes vegetales de hierro para aumentar su absorción.
Evita tomar café o té con las comidas, ya que pueden inhibir la absorción del hierro.
Proximamente
Anemia Ferropénica:
Es la principal prevención, ya que el hierro es clave para formar hemoglobina y transportar oxígeno a tejidos.
Fatiga y Debilidad:
Niveles bajos de hierro causan cansancio, debilidad y falta de aliento.
Problemas de Desarrollo Infantil:
Fundamental para el crecimiento físico y desarrollo intelectual en niños pequeños.
Debilidad del Sistema Inmunológico:
Apoya la creación de nuevas células que fortalecen las defensas.
Problemas Cognitivos:
Necesario para la salud cerebral y el desarrollo cognitivo, especialmente en gestantes y niños.
Síntomas como uñas quebradizas, palidez, manos frías, úlceras bucales y caída del cabello son signos de deficiencia que el hierro ayuda a evitar.
Grupos de Riesgo:
Mujeres en edad fértil: Por las pérdidas de sangre durante la menstruación.
Gestantes: Necesitan más hierro para ellas y el feto, compensando las pérdidas en el parto.
Niños pequeños: En etapas de crecimiento rápido, crucial para su desarrollo.
Atletas y profesionales ocupados: Para mantener niveles óptimos de energía y rendimiento.